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  • Laura Leoz Dramaterapia

PROCESO DE DUELO

Hoy os voy ha hablar de manera personal y de mi experiencia individual, pues en mi familia estamos de duelo.


La primera semana del año ha estado llena de todo tipo de eventos. A nivel personal, me hicieron una entrevista en la radio; a nivel nacional estamos viviendo una temporada de frío, nieve y hielo que nos ha descolocado un poco el comienzo del año; a nivel global seguimos lidiando con la pandemia, empezamos a oír hablar de las primeras vacunaciones; y, cómo no iba a mencionarlo, en EEUU están ocurriendo cosas que son difíciles de creer y que seguramente tendrán efecto en muchos lugares del mundo.


Pero lo que nos toca más de cerca siempre toma prioridad y, como he dicho al principio, mi familia está de duelo. El miércoles 6 de enero, encontramos ya fallecido a nuestro gatito más nuevo. Al parecer le había pegado un coche, un riesgo con cualquier gat@, pero sobre todo con nuestro gatito sordo.


A los dos días llegó la llamada de que mi Grandad, mi abuelo inglés de 98 años, había fallecido en el hospital el 8 de enero por la mañana. Por lo que estamos en un proceso de duelo entrelazado, con facetas diferentes pero unidas y que nos están afectando de varias maneras.


Para mí el duelo es un proceso de pérdida, aceptación, despedida y adaptación a una nueva concepción del mundo y mi vida sin esa persona (o mascota). Aunque mi Grandad no había estado muy enfermo, ni por mucho tiempo, de alguna manera llevábamos años sabiendo que cuanto mayor se hacía más se acercaba a lo inevitable. Él también lo sabía y tuvo conversaciones, sobre todo con mi madre y sus hermanas, en las que empezó a despedirse.


Claro que la pérdida me trae tristeza, pero no es una tristeza desgarradora, es una tristeza sombría pero serena, con la aceptación que llevamos años cultivando y procesando, con una despedida que ya se ha verbalizado y procesado hasta cierto punto. La adaptación a mi vida sin mi Grandad no requiere mucho en lo que se refiere a mi vida práctica; al vivir en países diferentes la mayoría de mi vida, no ha tenido una presencia diaria que se haya interrumpido, es más bien una adaptación de conciencia y concepción del mundo.


Quizás por eso, uno de mis primeros impulsos después de saber la noticia el viernes, fue el impulso de limpiar y ordenar. Puse una miniserie de "Orgullo y prejuicio", algo con lo que me crie y que es una de las cosas muy Británicas que más me gustan, y me puse a limpiar y ordenar mi cuarto a fondo. Creo que necesitaba reorganizar mi espacio de la misma manera que mi ser estaba reorganizando su concepto del mundo y mi vida, concienciándome de lo que tengo, valorando qué necesito, qué quiero y de qué me quiero deshacer, qué ya no me sirve.


De alguna manera necesitaba expresar y vivir ese proceso conceptual de manera física, al igual que hacemos a través de los cuentos en la dramaterapia. En el momento no me puse a analizar mis acciones, simplemente acepté y escuché a mi intuición. Pero al reflexionar, me doy cuenta de que seguramente ese impulso intuitivo estaba utilizando las herramientas trabajadas durante años de formación y práctica de la terapia Sésamo para ofrecerme lo que más necesitaba en ese momento.


Le estoy muy agradecida a tod@s l@s que habéis sido, y seguís siendo, parte de mi camino terapéutico y personal hasta ahora, pues me estáis acompañando en este proceso también. Le agradezco a Grandad todos los momentos de risa, sorpresa, bromas, apoyo y de una fuerza interior que le llevó a vivir 98 años llenos de vitalidad. I love you, Grandad.


Un abrazo






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